20 julio,2024
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Domingo 12 Durante El Año

23 de junio 2024

EVANGELIO: Mc 4, 35-40. ¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?

El episodio, rico en detalles, refleja una experiencia vivida. Jesús sale al mar con sus discípulos, y les invita: “pasemos al otro lado”. Mientras atraviesan el mar, se desata una fuerte tormenta y las olas golpean la barca, lo que provoca temor entre los discípulos, pues ven que Jesús está dormido. La experiencia refleja la angustia ante las olas enfurecidas lo que se mezcla con el respeto y amor ante quien consigue calmar la tempestad con sus palabras de mando. Este hecho resalta la importancia de la fe en medio de las dificultades y desvela el compromiso del discípulo que deja todo y tiene el desafío de ir madurando y creciendo en la experiencia de Dios, para ser testigo de Jesús en su diario vivir de modo que él pueda con su vida infundir paz y serenidad, incluso en los momentos que Dios parece guardar silencio. 

CANTO DE ENTRADA: “Si vienes conmigo”

LA                                     MI7

Si vienes conmigo y alientas mi fe,

                                                LA

si estás a mi lado, ¿a quién temeré?

  LA           

A nadie tengo miedo, a nadie he de temer.

    RE                  LA                          MI

Señor, si me protegen tu amor y tu poder.

        LA

Me llevas de la mano, me ofreces todo bien;

RE                     LA          MI         LA

Señor, Tú me levantas si vuelvo a caer.

Qué largo mi camino, qué hondo mi dolor,

ni un árbol me da sombra, ni escucho una canción.

¿Será que a nadie puedo mirar ni sonreír?

Señor, Tú solo quedas, Tú solo junto a mí.

En cosas que se mueren, yo puse el corazón,

fue tierra mi tesoro, fue vana mi ilusión.

En cosas que se mueren me voy muriendo yo.

Tú, solo vives siempre, Tú solo mi Señor.


ACTO PENITENCIAL “Perdón, perdón”

LA           MI         RE            LA

Perdón, perdón, perdóname Señor.

         RE      LA          MI            LA

Ante Ti yo pequé; perdóname, Señor.

la                                    re

Mi pecado yo bien lo conozco

         SOL                                DO

y mi falta no se aparta de mi mente.

            la                 re                  FA MI LA  

Contra Ti, Señor, contra ti Señor, yo pequé.

En pecado me concibió mi madre,

y Tú vez que malo soy de nacimiento,

Tú que eres rectitud de corazón,

enséñame en secreto lo que es sabio.

Te presento un corazón contrito,

no me rechaces lejos de tu rostro.

Rocíame con agua y seré limpio,

lávame y seré blanco cual nieve.

Que mi alma quede limpia de malicia,

purifícame, Tú de mi pecado;

de la muerte líbrame, Señor

y mi lengua tu justicia aclamará.


GLORIA “Gloria (Misa Criolla)”

re             LA             re

Gloria a Dios en las alturas

               LA                       re

y en la tierra paz a los hombres,

La                  re        LA           re

paz a los hombres, paz a los hombres

LA               re

que ama el Señor. (2-4)

        sol         DO    FA

Te alabamos, te bendecimos,

        DO                FA

te adoramos, glorificamos, (2-2)

te damos gracias, te damos gracias

por tu inmensa gloria.

Señor, Dios Rey celestial, oh, oh, oh

Padre Todopoderoso,

Señor Hijo único Jesucristo,

Señor Dios Cordero de Dios, Hijo del Padre.

Tú que quitas los pecados del mundo,

ten piedad de nosotros.

Tú que quitas los pecados del mundo,

atiende nuestras súplicas.

Tú que reinas con el Padre,

ten piedad de nosotros.


SALMO RESPONSORIAL 106, 23-26. 28-31

R. ¡Demos gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterno su amor!

Los que viajaron en barco por el mar,

para traficar por las aguas inmensas,

contemplaron las obras del Señor,

sus maravillas en el océano profundo. R.

Con su palabra desató un vendaval,

que encrespaba las olas del océano:

ellos subían hasta el cielo, bajaban al abismo,

se sentían desfallecer por el mareo. R.

Pero en la angustia invocaron al Señor,

y Él los libró de sus tribulaciones:

cambió el huracán en una brisa suave

y se aplacaron las olas del mar. R.

Entonces se alegraron de aquella calma,

y el Señor los condujo al puerto deseado.

Den gracias al Señor por su misericordia

y por sus maravillas en favor de los hombres. R.


CANTO DE LAS OFRENDAS “Te presentamos la vida Señor”

Te  presentamos la vida Señor

vida del pueblo de fiesta y dolor

canto  y  desierto, vida  y  silencio

te  presentamos  Señor. (2 –2)

Te  presentamos la vida Señor

el pan y  vino en tu mesa estará

pan  compartido, vino de fiesta

tu  cuerpo y sangre será. (2-2)


SANTO: “Santo” (Cueca)

si                                      SOL

Santo, santo, santo, santo es el Señor.

 LA                   RE      FA#          si

Santo, santo, santo, santo es el Señor.

Llenos están los cielos

y la tierra de tu gloria.

LA                           RE

¡Bendito es el que viene

          FA#             si

en el nombre del Señor!

LA                 RE             FA#            si

Que brille y resuene la presencia del Señor.


CORDERO: “Cordero de Dios”

Cordero de Dios

que quitas los pecados del mundo

ten compasión de nosotros. (2-3)

Cordero de Dios

que quitas los pecados del mundo

danos la paz. (4)


CANTO DE COMUNIÓN “Ha venido el Señor”

si    LA      RE         SOL         RE

Ha venido el Señor a traernos la paz;

si      LA      RE

ha venido el Señor

           SOL    RE

y en nosotros está.

                si      SOL              LA7   RE

Nuestras vidas, Señor, sólo en Ti se unirán;

si                        fa#              SOL  FA#

por un mundo mejor junto a Ti lucharán.

Ayudar y servir fue tu ejemplo, Señor;

como hermanos vivir, tu postrera lección.

Este Pan celestial nos da fuerza y valor,

nos prepara para habitar en el Reino de Dios.

¿Qué podremos temer si en nosotros Tú estás?

¿Qué podremos temer con tu fuerza vital?

Te alabamos, Señor, por tu inmensa bondad.

Te alabamos, Señor, por tu Cuerpo hecho Pan.


CANTO FINAL: “Como una tarde tranquila”

la               MI           la       re                  la

Como una tarde tranquila, como suave atardecer,

SOL7           DO      SOL7             DO

era tu vida sencilla en el pobre Nazareth;

                          MI7    la                     FA

y en medio de aquel silencio Dios te hablaba

MI7    LA

al corazón.

LA         RE6      MI7            LA

Virgen María, Madre del Señor:

re                   la               MI

danos un silencio y paz para escuchar su voz. (2-2)

Enséñanos, madre buena, cómo se debe escuchar

al Señor cuando nos habla en una noche estrellada,

en la tierra que, dormida, hoy descansa su bondad.

Y, sobre todo, María, cuando nos habla en los hombres:

en el hermano que sufre, en la sonrisa del niño,

en la mano del amigo, en la paz de una oración.

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