#ADNCelam En el Día Internacional de la Paz, representantes de nueve tradiciones religiosas y espirituales se encontraron en la Asamblea Legislativa Plurinacional y suscribieron una declaración que propone transformar las diferencias en espacios de encuentro, rechaza toda forma de intolerancia y pide a autoridades y comunidades de fe asumir su responsabilidad en la construcción de la paz.

“Con confianza, diálogo y justicia, unidos construimos una cultura de paz”, bajo este horizonte, representantes de comunidades budistas, judías, musulmanas, católicas, evangélicas, sikhs, bahá’is, luteranas y de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se reunieron el 21 de septiembre en la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia para conmemorar el Día Internacional de la Paz.
El encuentro interreligioso reunió a autoridades legislativas y representantes de distintas tradiciones religiosas y espirituales en una jornada marcada por reflexiones, oración, música y testimonios sobre la necesidad de construir una convivencia basada en el respeto y la dignidad humana.
La declaración aprobada durante la jornada fue uno de sus momentos principales. El documento parte de una constatación: las comunidades presentes no piensan igual ni rezan de la misma manera, pero pueden reconocerse en una tarea común. “Hoy compartimos el mismo salón, el mismo aire, la misma tarea”, expresa el texto.
La diversidad como punto de encuentro
La declaración sostiene que el encuentro entre distintas religiones tiene sentido precisamente porque existen diferencias: “No pensamos igual ni rezamos de la misma forma. Y, sin embargo, aquí estamos”, indica, antes de manifestar que “ninguna fe o camino espiritual verdaderos se construyen sobre la ruina de otros”.
Desde este principio, la paz no es presentada como un acuerdo circunstancial ni como un acto simbólico: “La paz que proponemos no es un decreto ni un aplauso: es un jardín que se cultiva, una mesa donde todos caben, un puente que alguien debe empezar a cruzar”.
Esta imagen atraviesa las intervenciones de las diferentes comunidades durante el encuentro. Para el Diálogo Interreligioso Boliviano, la diversidad religiosa del país puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la convivencia y la cooperación en torno a asuntos que afectan a toda la sociedad. Mónica Paxi, al presentar el recorrido del diálogo interreligioso en Bolivia, señaló que las distintas tradiciones presentes en el país cuentan con rituales, símbolos y enseñanzas propias, pero comparten “la defensa de la vida y el respeto a la dignidad de cada ser humano”.
Confianza: cuidar el valor de la palabra
El primer punto de la declaración es la confianza. El documento la relaciona directamente con la responsabilidad de la palabra pública y cotidiana. “Confianza es que la palabra dada pese lo mismo que una firma”, sostiene. La declaración extiende esta responsabilidad a quienes prometen, legislan o predican, porque “el mundo nos toma la palabra”.
El texto advierte que cuando las palabras son utilizadas para dividir en lugar de unir, la confianza se deteriora y con ella también la posibilidad de construir paz. Esta preocupación estuvo presente en las intervenciones de varias comunidades. Desde la comunidad islámica de Bolivia, Aldair Mauricio Amancio remarcó precisamente la responsabilidad moral de la palabra y llamó a cumplir los compromisos asumidos.
“Cuando la palabra se cumple, nace la confianza. Cuando se usa para dividir, incitar al odio, la confianza se destruye y sin confianza, no hay paz verdadera”, expresó.

Diálogo: escuchar sin renunciar a las propias convicciones
El segundo eje propuesto es el diálogo. La declaración lo define como la capacidad de abrir espacio a la experiencia del otro sin pedirle que abandone sus propias convicciones.: “Diálogo es hacer sitio para el dolor y la alegría del otro sin exigirle que abandone su conciencia”.
La propuesta distingue el diálogo de la renuncia a las propias creencias. “No es ceder la verdad propia: es escuchar sin miedo hasta encontrar lo que ninguno de los dos tenía antes de sentarse a conversar”, señala.
Esta mirada fue compartida por Luis Quiroz, representante de la comunidad Bahá’í de Bolivia, quien sostuvo que dialogar no significa simplemente negociar posiciones, sino construir una comprensión común a partir de la escucha.
Cultura del encuentro
También monseñor Mario Luis Durán, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Nuestra Señora de La Paz y responsable del diálogo interreligioso de la Conferencia Episcopal Boliviana, subrayó que una cultura de paz es necesariamente una cultura del encuentro.
“Acerquémonos, expresándonos, escuchándonos, mirándonos, conociéndonos, tratar de comprendernos, buscar siempre puntos de contacto”, manifestó.
Para el obispo, el diálogo ecuménico e interreligioso puede convertirse en un lenguaje de encuentro entre tradiciones, culturas y sociedades: “Antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino”.

Justicia: ninguna vida vale menos que otra
El tercer eje de la declaración es la justicia, entendida como el rechazo a cualquier forma de discriminación, persecución o violencia: “Justicia es negarnos a aceptar que una vida valga menos que otra”. Desde esta manifestación, las comunidades expresaron un rechazo explícito “sin excepción” a la intolerancia religiosa, la persecución religiosa y cualquier agresión contra personas que no pueden defenderse, “venga de donde venga”.
El representante de la comunidad judía de Bolivia, Ricardo Udler, recordó durante el encuentro una enseñanza del Talmud que relaciona la dignidad de una vida con la totalidad de la humanidad: quien destruye una vida destruye un mundo y quien salva una vida salva un mundo. Desde el Consejo Nacional Cristiano, el pastor Luis Aruquipa Carlos conectó igualmente la paz con la justicia y la verdad: “No puede haber paz sin justicia. No puede haber reconciliación sin verdad. No puede haber unidad sin integridad”.
La comunidad Sikh Dharma, por su parte, relacionó la justicia con la defensa de las personas vulnerables y con el cuidado de la creación. Sham Kaur Kalsa recordó que la tradición sikh invita a unir la espiritualidad con la acción y a responder ante las situaciones de injusticia desde la compasión y el coraje.
Mensaje dirigido a autoridades y comunidades de fe
La declaración también dirige palabras específicas a quienes ejercen responsabilidades públicas y pastorales. “A quienes legislan: recuerden que detrás de cada norma hay un rostro que hoy nos mira desde la tribuna”, señala el documento. La frase relaciona la tarea legislativa con la vida de las personas y señala que las decisiones públicas tienen consecuencias sobre rostros y comunidades.
A quienes conducen comunidades de fe, la declaración les pide que los espacios religiosos sean lugares de encuentro: “Que ningún lugar de culto, sea cual sea su nombre, sea jamás casa del odio, sino siempre casa de escucha y de perdón”.
El texto propone que la construcción de paz no quede restringida a los discursos de las autoridades ni a las celebraciones religiosas, sino que tenga expresiones tangibles en la vida social.
Cultura de paz que comienza en lo cotidiano
Durante la jornada, las distintas tradiciones manifestaron también que la paz no puede ser entendida únicamente como ausencia de conflicto. La representante budista Joko María Rene señaló que la paz comienza en las relaciones cotidianas: “La paz no está lejos, duerme en cada respiración, despierta en cada gesto amable, camina con nosotros cuando elegimos comprender”.
Desde la Iglesia Evangélica Luterana de habla alemana, la pastora Caroline Solte de Hilari recuperó un antiguo himno de oración por la paz y recordó que la petición “Danos paz, Señor, en nuestros tiempos” sigue teniendo vigencia siglos después de haber sido escrita.
Ider Isaías Alcaala, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, relacionó la paz con la libertad religiosa, el servicio y el reconocimiento de las diferencias. Para él, el encuentro entre comunidades diversas constituye un signo de que es posible caminar juntos sin tener que renunciar a las propias creencias.
“La paz no se medirá por lo que aplaudamos hoy”
La jornada también incorporó expresiones musicales de distintas sensibilidades culturales y espirituales. Las canciones acompañaron un mensaje que quiso trascender las fronteras religiosas y recordar que la paz requiere esperanza, voluntad y participación.
“La paz no se medirá por lo que aplaudamos hoy, sino por lo que protejamos mañana”, señala el documento, en una frase resume el desafío planteado por las comunidades participantes: pasar del reconocimiento mutuo a una responsabilidad compartida por la vida, la dignidad, la justicia y la convivencia.
Al finalizar el acto, la Cámara de Diputados entregó reconocimientos a representantes de las comunidades religiosas participantes, mientras que el Diálogo Interreligioso Boliviano reconoció a autoridades de la Asamblea Legislativa Plurinacional por abrir sus puertas al encuentro.
El diputado Manolo Rojas, encargado de cerrar la jornada, valoró la presencia conjunta de las distintas tradiciones religiosas: “Qué bonito es vernos unidos a todas las religiones, aunque pensemos diferente, aunque creamos diferente”, expresó.
La declaración concluyó con palabras que atraviesan distintas tradiciones espirituales: “Paz. Shalom. Salam. Allah’u’abhá. Friede. Shanti.” Una misma aspiración expresada desde diferentes lenguas y caminos de fe
Fuente: ADN Celam- Micaela Alejandra Díaz Miranda- 22 de septiembre 2026
